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El ataque a mi hijo es canallesco y tuvo autorización de Marco Rubio: López Obrador

Foto del escritor: ponientebc
ponientebc
hace 5 días
2 min de lectura

El exmandatario Andrés Manuel López Obrador abordó en su nuevo libro Pueblo el retiro de la visa de su hijo Andrés Manuel López Beltrán por parte del Gobierno de Estados Unidos, un acto que consideró canallesco y que, afirmó, contó con la anuencia del Secretario de Estado, Marco Rubio, señalando que la decisión se tomó sin ningún motivo o razón para buscar afectar su autoridad moral y política y tratar de borrar sus ideales.



El exmandatario también consideró la intervención de la Embajada y de las agencias estadounidenses como la CIA, la DEA y el FBI para combatir el narcotráfico como un asunto de carácter político, porque prefieren un gobierno autoritario, desordenado y corrupto que sea vulnerable y dócil ante su pretensión de dominar a México, indicando tal vez que influye el hecho de que a ciertos políticos los hermana la ideología conservadora.


En ese tenor de ideas, López Obrador cuestionó que este tipo de acciones, la campaña contra México, la propaganda electoral antiinmigrantes o de supuesto combate al narcotráfico se desplieguen cada vez que hay elecciones en Estados Unidos, engañando a la ciudadanía sobre el origen del problema que, aseveró, es la pérdida de valores, la insensibilidad y la prepotencia de la sociedad política de aquel país.


En su nueva publicación, el político en retiro criticó la participación de agentes de la Agencia Central de Inteligencia en Chihuahua, a la que calificó como ilegal, así como el intervencionismo del embajador estadounidense Ronald Johnson que se ha hecho más evidente durante la segunda administración del presidente Donald Trump, recordando las declaraciones desafiantes del diplomático en Sinaloa sobre proceder de manera unilateral.


Además, en clara referencia al pasado como exmilitar y exagente de la CIA, señaló que el funcionario estadounidense actúa más como policía que como diplomático, manifestando que debería ser más ecuánime y menos prepotente, buscar parecerse más a Josephus Daniels y menos al siniestro Henry Lane Wilson, y recordando que en política exterior no se debe pontificar en territorio ajeno ni ver solo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

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